18 ene. 2015

PRIVILEGIADO POR SER MÚSICO

Es un autentico privilegio poder desarrollar mi actividad profesional en algo tan mágico como lo es la música. Poder disfrutar encima de un escenario, poder hacer disfrutar a otras personas con lo que hacemos desde el escenario, sentir y hacer sentir, poder transmitir a mis alumnas y alumnos los conocimientos y experiencias musicales acumuladas y ayudarles a sentir lo que yo siento al hacer música.



No es broma, es un auténtico privilegio y es difícil de transmitir con palabras la magia de ciertos momentos que se viven en el escenario. 

El momento en que las luces de la sala se apagan y el director levanta la batuta, ese momento en el que se están acercando los últimos compases previos a  tu solo y que te hace sentir un cosquilleo en el estómago, ese pasaje de gran intensidad que te transporta a otro lugar, o que te trae algún que otro recuerdo, la complicidad con tus compañeras y compañeros, la magia de la oscuridad del patio de butacas con la intensidad de los focos en tu cara y de fondo los aplausos del público... 

Es un autentico placer poder transmitir todos estos sentimientos concierto tras concierto y clase tras clase.